Chufómana de nacimiento
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Edward Hopper. Room in New York |
Pero los adultos, los sesudos hablantes, también hacemos eso constantemente: creamos palabras que no existen. Unas son más exitosas que otras. Uno de estos días la periodista Marta Muñoz-Calero titulaba su columna "Chufómana de nacimiento" aludiendo a lo mucho que le gusta la horchata de chufa. El término cumple una de las funciones del lenguaje y es que se entiende, en seguida nos imaginamos qué quiere decir aunque no hayamos oído nunca la palabra.
Este es el proceso por medio del cual existen palabras recientemente reconocidas por la RAE, a alguien se le ocurrió decir sociatas aunque existía socialistas o bocatas en lugar de bocadillos. Otras palabras se crean porque no hay en castellano una palabra que designe ese significado, por ejemplo bloguero, chatear o sudoku.
Hay a quien le gustaría que el lenguaje no cambiara, que fuera siempre el mismo pero para eso haría falta que el lenguaje estuviera muerto y, por fortuna, es un elemento vivo y en constante cambio.