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07 noviembre, 2007

Palabras por arroz


¿Le interesa poner a prueba su vocabulario inglés? Acabo de descubrir Free Rice, una página web que le pide que defina palabras. A cambio, dona arroz a través de las Naciones Unidas gracias a los anuncios que va viendo el usuario.

Además de la filantropía, lo interesante es que la página mide su nivel de vocabulario y va presentando palabras más o menos difíciles según el número de aciertos de cada uno. Hay 50 niveles en total, y debe de haber algunos bien oscuros porque yo no consigo pasar del 36. Aunque, para ser sincero, en lo que he tardado en donar un kilo de arroz me he estado moviendo más bien por los niveles 32-35.

Aunque podamos pensar lo contrario, en realidad los hablantes de lenguas romances tenemos ventaja sobre los ingleses en la definición de palabras raras. La mayoría son de raíz grecolatina, así que podemos adivinar el sentido general. Por ejemplo, "procurator", que nunca he visto usado en inglés, es mucho más frecuente y generalizado en el español "procurar".

Así que nada, prueben a ver.

04 octubre, 2007

Barzonear

Con mis últimas traducciones he estado aprendiendo varias palabras que no conocía, pero no es que sean muy interesantes: prión, Múrido y múrrino... La palabra de hoy es cortesía de un lector.

Hace poco, con ocasión del primer aniversario de Cuida Esa Lengua, repasamos algunas de las entradas más populares del blog: "ancilar" ha ganado en popularidad, y también aquella en la que puse una foto de Gámbito. Algunas veces, sin embargo (aunque espero que sean pocas), algunos internautas entran en CEL y no encuentran lo que buscaban. En concreto, esta perla encontrada entre los comentarios a una entrada anterior:

"Barzón" (vago) y "barzonear". ¿No les encanta? ¿No se les ocurre inmediatamente al menos una persona sobre la que aplicar ambas palabras? Miro en Google y apenas encuentro ningún uso real del barzoneo, todo son definiciones. Va a ser hora de ponerse las pilas.

09 septiembre, 2007

Inmarcesible


El verano toca a su fin. Según nuestro esquema de las estaciones, al menos; según el calendario chino estamos en la segunda semana de otoño, lo que en mi opinión tiene más sentido. Lo que sí está claro es que no estamos en primavera, cuando se supone que florece todo, así que podemos utilizar la palabra de hoy para referirnos a los pequeños tesoros que no se marchitarán en invierno, como los pinos y la inflación.

Una búsqueda por Google revela que "inmarcesible" figura de manera prominente en el himno nacional de Colombia, que según Wikipedia debe ser reproducido, por ley, dos veces al día. No sé hasta qué punto será verdad, porque cualquiera se cree lo que lee en Internet (apenas me fío de estas líneas y las estoy escribiendo yo), pero para los lectores colombianos: qué cansino, ¿no?

23 agosto, 2007

El baúl de los recuerdos

Hoy toca añadir un par de entradas a la sección Renacimiento con las sugerencias de algunos lectores. Primero tenemos "occipucio":

Ya sabemos que los nombres anatómicos son algo difíciles de usar con soltura, pero ése de ahí arriba merece la pena sólo para poder referirse a una colleja como "lesión occipital".

Ésta de aquí es más versátil. Siempre es una decepción que un diccionario identifique dos palabras completamente, pero me gusta cómo suena: "langor". Otra manera de decir "languidez", "letargo", y también "sopor", otra palabra que debería usar más a menudo.

Todo esto me ha recordado la palabra inglesa torpor, que tiene básicamente el mismo significado. Ya que viene tal cual del latín, me da la sensación de que esa voz también debería existir en castellano como equivalente de "sopor". La razón me dice que es imposible que todas las palabras del latín tengan una equivalencia castellana, pero vaya, torpor tiene su qué. Mejor, torpid: ya lo estoy viendo: "Esta mañana estoy algo tórpido, me voy a hacer un café".

14 agosto, 2007

Aprendiendo con Murakami

Leí Sputnik mi amor y Al sur de la frontera, al oeste del sol cuando se publicaron en castellano, pero luego tuve que centrarme casi exclusivamente en leer libros para la carrera y dejé aparcado a Haruki Murakami (entre otros), el escritor favorito de uno de mis escritores favoritos, Daniel Handler. Ahora, ya licenciado, puedo permitirme el lujo de disfrutar de Kafka en la orilla, que no me gusta tanto como Al sur de la frontera pero que está muy lejos de carecer de interés.

Lo que nos interesa es que la traductora nos regala con dos palabras curiosas. la primera es "fucilazo":



Suena a "fusilazo", hasta se puede uno imaginar la comparación entre un relámpago y la detonación de un arma, pero nada: viene de focilis petra, pedernal, siempre según el DRAE. Me encanta lo específica que es la palabra, que se refiere a los relámpagos nocturnos y lejanos.

La segunda palabra suena como si alguien estuviera haciendo gárgaras, "agaragar":



El problema es que "agaragar" no encaja en muchos contextos, y a diferencia de la palabra anterior a ésta no le veo mucho juego metafórico. Bueno, quizá me ciega la subjetividad; a lo mejor las sustancias mucilaginosas están muy de moda y no me he enterado, que también puede ser.

03 agosto, 2007

Reflejos botánicos: el diccionario en su jardín

Anoche, leyendo La historia de Genji, me encontré con el verbo espejear. La definición de María Moliner es más extensa que la del DRAE:

espejear. *Brillar como un espejo. ·Particularmente, reflejar intermitentemente la luz, como un espejo moviéndose; como hacen, por ejemplo, las hojas de los chopos.

Esta definición me ha dado ganas de ver chopos. Me fijaría al andar por la calle si creyera poder distinguir un chopo de un cerezo. Un cerezo bonsái. Esto me recuerda que el año pasado tuvimos que hacer un trabajo de comparación de diccionarios (créanme: es más aburrido aún de lo que se imaginan), y las entradas más fascinantes del DRAE eran sin duda las botánicas.

Por favor, alégrense la visita de hoy y prueben con la buganvilla, o mejor, el geranio, o mejor todavía, la azalea: hermosas flores reunidas en corimbo. No sé qué les pasa a los académicos que al parecer se les cae la baba cuando se trata de definir nombres de árboles o plantas: no sólo dicen qué clase de planta es, sino que describen la forma de las hojas, las semillas, las raíces...Me hace gracia, pero no lo critico; al contrario, hace que las definiciones sean mucho más interesantes. El leer apreciaciones personales como que unas flores son "hermosas" no sabotea la imagen que tengo de los académicos ni hace la definición menos válida, incluso si no estoy de acuerdo con la calificación.

Por otra parte, también me han entrado ganas de usar el verbo "espejear" o su derivado "espejeante", porque desde luego vemos cosas espejeantes todos los días. Al encontrarme con la palabra, lo primero que se me ocurrió fue que yo habría usado "reflectante", pensando solamente en la cualidad de reflejar algo, pero es algo más. El diccionario Collins lo ha emparejado con el inglés glistening.

29 julio, 2007

Una palabra polifacética

Repasando el cuaderno en el que apunto posibles futuros temas para este blog, me acabo de acordar de una clase de literatura renacentista. En ella surgió el término vir facetus". Una rápida búsqueda en Google no me ha refrescado la memoria sobre el significado exacto del término, pero mi fiel diccionario de latín (no es la primera vez que lo cito) me dice:

facētus -a -um: elegante, lindo || alegre, amable, humorístico, placentero.

Lo primero que se me ocurre es preguntarme si de aquí viene "faceta", pero el DRAE dice que no, que viene del francés facette, diminutivo de face, que a su vez creo que viene del latín facies.

En su momento me acordé de la palabra inglesa facetious, que tampoco se ve usada muy a menudo. Dictionary.com revela que en este caso sí se trata de la misma palabra:


Todo esto es muy interesante y está muy bien y tal, pero ¿no tendremos nada parecido en castellano? ¡Pues resulta que sí!


Tiene su gracia, y creo que merece la penar pensar en qué frases podemos emplearla, pero tampoco se puede decir que sea de gran ayuda. Si le llaman "faceto" a alguien, puedan estar diciendo que es gracioso o que no es gracioso. Es una descripción que puede aplicarse por ejemplo a la abuela jugona, que a veces tiene ataques de cólera y jura como un camionero. Como "nimio", más o menos, es una palabra... ¡polifacética!

(silencio)

Bueno, no todos los juegos de palabras pueden ser brillantes, oigan, denme un respiro.

17 julio, 2007

Vicario

Al escribir en inglés, me divierte encontrar ocasiones en las que valerme del término vicarious(ly):



Lo que no sabía es que el español "vicario" también tenía ese significado. A lo mejor es por ser fan de Roald Dahl desde antes de cumplir los diez años, pero a mí "vicario" me sonaba a clérigo. Afortunadamente, nosotros también podemos jugar con el sentido de hacer-X-a-través-de-Y, en frases tan cotidianas como "En su último videojuego, no nos queda más remedio que controlar vicariamente a Pamela Anderson como si fuera un carro de la compra al que le falta una rueda" o "Sólo he visto tres o cuatro episodios de Héroes; mi seguimiento de la serie ha sido vicario, a través de Televisión sin Piedad". Porque no seré el único que dice esas cosas, ¿no?

...¿No?

19 junio, 2007

Pulverulento


El plato de hoy es una forma diferente de decir "en polvo" o "polvoriento".

Se van a creer que me tiro horas pasando las hojas del diccionario para ver qué palabra rara encuentro esta semana, pero les aseguro firmemente que todas y cada una de las palabras de la sección Renacimiento las he encontrado en su hábitat natural, siendo usadas sin trampa ni cartón. "Verborragia", por ejemplo, surgió en una de las conferencias del Instituto Cervantes. "Anosognosia" apareció en Language Log. La de hoy la descubrí en un manual de seguridad laboral que he estado traduciendo (y del que he aprendido que todo, todo prende fuego. Estoy por comprarme un extintor de bolsillo). No hace falta ponerse a buscar palabras raras e interesantes en un diccionario, aparecen por sí solas.

31 mayo, 2007

Anosognosia


¡Toma palabro! Anosognosia: no saber que uno tiene un problema bien gordo.

La palabra de hoy es cortesía de Language Log, donde lo usan para referirse concretamente a las personas que se quejan de un error lingüístico que ellos mismos cometen, parafraseo, "a menudo en la misma frase en la que expresan su resentimiento". Aunque me temo que no tengo el libro a mano, me ha recordado a un fragmento de The Adventure of English, de Melvyn Bragg, en la que un autor que abogaba por erradicar las palabras de origen latino hacía buen uso de al menos media docena de raíces latinas en el puñado de oraciones que usó para emitir su queja.

Huelga decir que no había oído esta palabra en toda mi vida, y ya venía dispuesto a compartirla con ustedes como una gran invención sin saber que ya constaba en el DRAE. Me ha encantado, porque sinceramente, ¿quién no conoce a alguien que se queja de la misma exasperante costumbre con la que tortura a los demás? En mi propia anosognosia, ¿cuántas veces habré cometido los errores de traducción de los que luego me quejo aquí?

21 mayo, 2007

Verborragia


Para referirme a gente que no para de hablar sin decir nada importante hasta ahora usaba la expresión "incontinencia verbal", que tiene su encanto, pero a partir de ahora voy a usar una única palabra: verborragia. Suena como una espeluznante enfermedad mezcla de "verborrea" y "hemorragia".

09 mayo, 2007

Ancilar


El sustantivo no parece tener muchas aplicaciones hoy en día, cuando no hay esclavas y las criadas, si las hay, reciben otros nombres, pero el adjetivo "ancilar" me parece una bonita forma de decir "auxiliar" o "subordinado". Según he visto en Google, es el uso que le dan los pocos que introducen la palabra en sus escritos. Hay veces en las que puede venir bien darle el cariz de esclavitud a una relación de subordinación, como al hablar de los anuncios que deberían someterse al programa televisivo (y no tener la misma duración).

Con la excepción de esta breve búsqueda en Google, nunca había visto la palabra castellana en su hábitat natural. La he descubierto a través del inglés ancillary, que viene a tener el mismo significado pero que además parece poder usarse también como sustantivo, para referirse por ejemplo a los cachivaches que se usan como apoyo en una clase, como un proyector o una presentación PowerPoint.

04 abril, 2007

Apadrina una palabra

A los fans de nuestras categorías "Adopte una palabra" y "Renacimiento" les sonará de algo "Apadrina una palabra", una iniciativa de Escuela de Escritores para evitar que las palabras se extingan. Puede parecer hipócrita que me parezca mal algo tan parecido a lo que hago yo mismo, pero me arriesgaré.

Para empezar, no parece que esta iniciativa para conservar palabras tenga prevista ninguna manera de conservar palabras. Aquí en Cuida Esa Lengua suelo intentar imaginar el uso que se le puede dar al término que añado a "Renacimiento". Sin embargo, de lo que se ve en esta página no se deduce que los organizadores de este concurso de popularidad tengan pensado hacer algo para renovar el uso de las palabras que recojan. Yo sugiero usarlas.

Pero lo más importante es el apocalíptico discurso de siempre. Estoy seguro de que las acusaciones de que vivimos en una sociedad con "pobreza léxica" tendrían algún valor si no se repitieran en todas las épocas de la Historia y en todos los países de la Tierra, pero tal y como están las cosas a mí ya me va sonando cansino. Incluso El País recoge esa perspectiva en su noticia de hoy. Cuando yo sugiero usar una palabra desusada, como "pavitonto", es por el salero de sorprender al prójimo, por la excusa que supone para hablar de la lengua. Es divertido salirse un poco de lo normal y decir "pudibundo" en lugar de "mojigato", pero nada más. No hay un progreso cultural en ese acto.

Ya es bastante pesado que se acuse a cualquier lengua de ser pobre, pero ensañarse además con el léxico es peor todavía. La cantidad de palabras es el quién la tiene más grande de la lingüística. Pista: si se dedica a hablar de una lengua en cifras, es altamente improbable que sea un verdadero lingüista.

El primer problema con la cantinela del número de palabras es que en realidad no sabemos qué son las palabras. ¿"Mesa" y "mesas" son palabras distintas? ¿"Correr" y "corrió"? ¿Qué hay de "mesa" y "sobremesa"? ¿"Contar" y "contabilizar"?

Incluso sabiendo exactamente qué definición de "palabra" queremos usar, ¿cuáles "hay" en una lengua? Estas palabras obsolescentes como "pintiparado", ¿cuentan o no cuentan, si ya no se usan? Entonces, ¿cuáles se usan? ¿Y cómo las medimos?

El resultado es que, incluso poniéndonos de acuerdo y resolviendo todos estos problemas formales, aunque pudiéramos efectivamente obtener un número concreto de cuántas palabras usamos al día o conocemos en total... Ese número no significaría nada. No querría decir que el español es más o menos "avanzado" que el inglés. No querría decir que una persona es más lista que otra por saber más palabras.

El estudio del lenguaje es fascinante de por sí. No hace falta que nadie se invente grandilocuentes estudios para hacer como que nuestra lengua es rica y digna de ser estudiada: ya lo es de por sí, como todas las demás. No necesitamos competiciones númerico-quiméricas para animar un campo que ya tiene muchísimo material verdaderamente relevante.

14 marzo, 2007

Insultos con encanto: Pavitonto

Aquí en Cuida Esa Lengua ya hemos visto varias veces que los insultos con estilo son más graciosos y menos insultantes. Pongamos por ejemplo la palabra de hoy:


¿Es posible ofenderse porque alguien le llame a uno "pavitonto"? Yo me reiría. Me he reídocuando la he leído por primera vez, de hecho, en la traducción española de Tsurezuregusa , edición de Hiperión. El libro en sí, aunque es fascinante, no es para nada tan divertido como las excentricidades de Sei Shônagon. En lugar de ponerse a hacer listas de sus colores favoritos o a poner a parir a todo el mundo (un blog, en resumen) como hace la autora del Libro de la Almohada, Kenko Yoshida se dedica más a meditar sobre la existencia.

De todos modos, la traducción nos aporta esta perla que no parece usar nadie más, si uno se fía de Google. ¿Por qué la Academia no aporta etimología alguna? ¿Vendrá realmente de pavo + tonto? A mí me suena a algo que usaría Tomo de Azumanga.

08 marzo, 2007

Ojos gachones


Nunca había oído esta palabra, ni sabía que "gacha" tuviera otras acepciones que no fueran las del desayuno, pero en la traducción de las jarchas que hemos estudiado sale la expresión "ojos gachones" bastante a menudo. Mirando en Google se puede ver que por lo menos en Internet la palabra sólo se usa en plural y en gran medida modificando "ojos". Parece que se ha cristalizado en esa expresión.

23 noviembre, 2006

Pudibundez

La palabra de hoy la descubrí hace poco en La viuda valenciana, más concretamente en una de las notas de Teresa Ferrer. "Pudibundo" viene a querer decir "mojigato", algo que va un paso más allá de "pudoroso".

No es un significado especialmente interesante o impactante, pero me hace mucha gracia cuánto se parece a "furibundo". Da pie a todo tipo de expresiones coloridas. Por ejemplo, los puritanos que se escandalizan cuando alguien enseña algo de piel en una película sin que le cambien la restricción por edades a "Porno duro", son unos pudibundos furibundos.

¡El que sea tan difícil de pronunciar de corrido sólo lo hace más emocionante!

09 noviembre, 2006

Hebetudo

Tengo un cuaderno en el que apunto las palabras que me llaman la atención y que tienen cierto potencial para aparecer en Cuida Esa Lengua. Hace unas semanas apenas constaban una o dos entradas por tratar, pero hoy lo he estado ojeando (u hojeando, si lo prefieren) y he visto por lo menos media docena de posibles artículos. Estaba a punto de echarlo a cara o cruz, o de darle preferencia a la categoría más desfavorecida, pero el personal de Alpha-Dictionary me ha solucionado el problema con su palabra del día.

Lo que más me gusta de esa palabra inglesa, aparte de su aristocrática fonética, es la templanza de su significado. No quiere decir "estupidez", sino "letargo mental". No se usa para referirse a un necio, o a una mala persona, o a un loco, sino sencillamente a alguien que no es muy listo, vaya.

Viene del latín "hebetudo", según las páginas que he citado, así que no deberíamos tener ningún problema en importar el término al castellano... Pero parece que nunca lo hemos hecho. Por lo menos, yo no consigo encontrar ninguna palabra con ese étimo. Esa es la razón por la que una de las categorías de esta entrada es "Adopte una palabra": incorporar "hebetud" a nuestro vocabulario para referirnos a las pocas luces de alguien, sin pasarnos insultando al infeliz.

Pero también he insertado esta entrada en el "Renacimiento", porque el significado por lo menos lo podemos encontrar en una palabra que ya existe:


Me encanta. Pronúncienlo en voz alta, verán cuánta energía tiene esta palabra: estólido. Sólo una esdrújula puede tener tanto brío. A decir verdad es casi una pena adjudicar una fonética tan potente (se parece a "sólido") a una palabra tan tibia, creo que me gusta más el significado que tiene stolid en inglés (impertérrito, impasible). Pero bueno, qué se le va a hacer.

20 octubre, 2006

Sicofante

Hace poco investigamos el recorrido de la voz inglesa panache hasta encontrar su equivalente en el castellano "penacho", ¿recuerdan? ¡Vamos a hacerlo otra vez!

Otra palabra de pronunciación musical y significado arrebatador en el idioma inglés es sycophant. Se refiere a una persona, como dice la definición, servil y aduladora, el tipo de personajillo que revolotea alrededor del jefe de la empresa o de cualquier otro señor poderoso con la esperanza de caerle en gracia y que le deje dirigir una franquicia del negocio. La misma definición de Dictionary.com, si se fijan, tiene casi tanto carisma como la propia palabra: a este personaje lo llaman fawning parasite, "parásito lisonjero". Toma ya.

Bueno, pues la palabra también existe en castellano: es "sicofante" o "sicofanta". Antes de proseguir, advertencia: Primero, es un sustantivo masculino, tanto si acaba en -e como en -a, no crean que es un adjetivo. Diremos "un sicofanta" igual que "un sicofante". Segundo, no cometan el error de escribir "*psicofante", que la psicología es harina de otro costal. Aclarado esto...

Oigan, me han aguado la fiesta del todo. Estaba buscando un término agudo para referirme a un pelota y me han dado todo lo contrario, un insulto culto para hablar de mentirosos. Si el inglés y el castellano no se ponen de acuerdo, vamos a remitirnos a la fuente.

Mi diccionario de latín Vox, edición de cuando todavía se llamaba Espes, define sycophanta -ae como: "delator || engañador, impostor || adulador, lisonjero". Vaya, que tienen razón todos, y todavía hay significados para algún idioma más. Yo creo que tampoco habría pasado nada porque todos los descendientes de sycophanta mantuvieran todos los significados, pero parece que el latín creía firmemente en la separación de bienes.

Una vez hemos descubierto esta pequeña joya de palabra, podemos hacer varias cosas. Siendo conservadores, podemos incorporar "sicofante" a nuestro vocabulario en su sentido estricto de calumniador, para referirnos a alguien que nos tacha de tacaños o cabezones. También podemos ser más innovadores y emplearlo también con el sentido de "bufón", si se le puede llamar ser innovador a utilizar un significado ya vigente en época latina. Yo creo que la palabra suena tan bien que la voy a usar como buenamente pueda.

05 octubre, 2006

Enlentecer y Lentificar

¡Ave! La Madre de Todos los Resfriados y yo les saludamos con unos senos nasales especialmente congestionados. Lo cierto es que la privación de oxígeno al cerebro hace que uno vea las cosas de forma diferente. Hoy, por ejemplo, me han dado en plena calle un folleto sobre el Día Europeo de la Depresión. Me lo he leído todo, pero en mi estado mental actual no podría discernir con claridad si efectivamente el folleto habla de la depresión o de la urgencia de salvar gatitos. Lo que sí me ha llamado la atención ha sido una de las diez preguntas de la "subescala de depresión de [Ivan] Goldberg", que reza: "¿Se ha sentido usted enlentecido?".

Mi primera reacción ha sido la de exclamar (mentalmente): "¡Sí! Ahora mismo, por ejemplo, pero no precisamente por la depresión". Luego, a medida que el pensamiento se abría camino a través de la nebulosa constipada de mi mente y llegaba hasta una especie de núcleo lingüístico instintivo, se me ha ocurrido: "Un momento... ¿'enlentecido'?".

Tras unos minutos de investigación, he descubierto que no es cosa del traductor del folleto: el término "enlentecido" parece constar en todas las instancias de la prueba del doctor Goldberg. Pues sí, la palabra existe, derivada del verbo "enlentecer". Pero lo más curioso no es eso. Vamos, si quisiéramos convertir el adjetivo "lento" en verbo, pues está claro que "alentar" no iba a ser, porque ya está cogido.

Lo curioso es que si lo buscamos en el DRAE, nos remite a otro verbo de igual significado, de igual étimo, pero de diferente morfología:

Ésta sí que no me la esperaba. ¿Había oído alguien esta palabra con anterioridad? Resulta que "lento" está siendo una palabra de lo más prolífica. Es de uso general "ralentizar", pero ahora hemos descubierto "enlentecer" y "lentificar". Este último debe de ser el favorito de la Academia, porque los otros dos remiten a él sin más comentario.

Ahí es nada. Eso explica que ahora mismo no esté muy seguro de si estoy tecleando una entrada en mi blog o tocando una serenata en un piano. El resfriado no sólo nos ralentiza, también nos enlentece y lentifica.

13 septiembre, 2006

Penacho

Sean tan amables de acompañarme en un viaje etimológico de lo más fascinante. Generalmente tendemos a ver los idiomas extranjeros como a los vecinos: parecen amables, desde luego, pero si entran en nuestra casa quizá sea para darnos magdalenas o quizá sea para asesinarnos en nuestra cama y suplantarnos sin que nadie se dé cuenta. Podría ser, ¿no?

Sin embargo, en el momento en que dejamos de ver umbrella como el equivalente inglés de "paraguas" y nos damos cuenta de que es un descendiente del latín umbra (sombra, de ahí "penumbra", pero no "umbral"), con lo que a todos los efectos es la palabra "sombrilla" pero con una forma ligeramente diferente, empezamos a vislumbrar las redes etimológicas que tanto dicen de tantas cosas.

Empecemos. Desde que la leí en la novela The Basic Eight, de Daniel Handler, siempre me ha encantado la palabra inglesa panache (pronunciada a la francesa) y la uso siempre que puedo. Su significado justifica mi preferencia:


Verve, flair, flamboyant. Todas ellas son palabras que, además de describir el brío, el descaro y el estilo, tienen brío, descaro y estilo por sí solas. Es imposible que una palabra tan encantadora como panache sea patrimonio exclusivo del inglés. No nos vale con un sinónimo castellano, queremos esa palabra exacta, la única y verdadera.

Eh... Ésta no creo que sea. La fonética es la misma, qué duda cabe, pero para ser totalmente franco las verduras cocidas no son mi idea del estilo extravagante y atrevido. Aquí es donde la etimología nos ayuda: según Dictionary.com, la palabra inglesa no viene del francés panaché (nótese el cambio acentual), sino de pennache, que a su vez viene del italiano pennacchio y que viene a describir una pluma que se pone, preferentemente, en un sombrero... ¡Ya hemos solucionado el misterio!

Seguro que al ver el título de esta entrada todos han pensado "¡Pero si 'penacho' no tiene nada de raro! ¿Por qué necesita renacer?". Bueno, observen que de repente también significa "vanidad" (es fácil ver cómo el nombre de un adorno puede pasar a tener ese significado). Digo "de repente" porque nos hemos dado cuenta hoy, no porque el significado haya surgido de la nada.

De modo que la próxima vez que queramos tildar a alguien de vanidoso (anda que no hay ocasiones) podemos hacerlo con clase, diciendo que "tiene tal penacho que no cabe por la puerta". Misión cumplida.