23 agosto, 2007

El baúl de los recuerdos

Hoy toca añadir un par de entradas a la sección Renacimiento con las sugerencias de algunos lectores. Primero tenemos "occipucio":

Ya sabemos que los nombres anatómicos son algo difíciles de usar con soltura, pero ése de ahí arriba merece la pena sólo para poder referirse a una colleja como "lesión occipital".

Ésta de aquí es más versátil. Siempre es una decepción que un diccionario identifique dos palabras completamente, pero me gusta cómo suena: "langor". Otra manera de decir "languidez", "letargo", y también "sopor", otra palabra que debería usar más a menudo.

Todo esto me ha recordado la palabra inglesa torpor, que tiene básicamente el mismo significado. Ya que viene tal cual del latín, me da la sensación de que esa voz también debería existir en castellano como equivalente de "sopor". La razón me dice que es imposible que todas las palabras del latín tengan una equivalencia castellana, pero vaya, torpor tiene su qué. Mejor, torpid: ya lo estoy viendo: "Esta mañana estoy algo tórpido, me voy a hacer un café".

1 comentario:

Juan Salvador dijo...

Posiblemente de "torpor" nos llegue al castellano torpe y su derivado torpeza. Pues con sopor pocas cosas se pueden hacer bien.